Necesidad de sapos

Era un día normal en un barrio del sur, el agua solía faltar con frecuencia. Yo tenía apenas 15 años, allá por los años 80, los vecinos estaban a la espera de la noticia que el agua regresara lo más pronto posible.

Pueden imaginar lo que representa estar días con la necesidad de este líquido fundamental para la supervivencia humana.

Mi padre que era un hombre de no quedarse con las manos atadas, decidió tomar la iniciativa de tomar un camión viejo tipo pick up, que no era de él, algún vecino se lo prestó y emprendió la búsqueda de agua, claro no podíamos faltar nosotros los hermanos y parece que también se coló algún sobrino y sobrina.

Nos aventuramos junto a mi padre a buscar agua en algún pueblo cercano a la espera de que un buen samaritano nos vendiera o regalara el preciado líquido, para los vecinos, recuerdo que llenamos 3 estañones de agua, hicimos cuantos viajes podíamos a hacer, tratando de mitigar la carencia de agua para los vecinos.

Esta historia retrata en mucho lo que era mi padre y lo que nos enseñó, un hombre que le gustaba ayudar a los demás en todas las áreas, sin esperar nada a cambio.

¿Por qué sapos?

Con el correr de los años y ya con algunas otras experiencias a mi haber, sobre todo el campo laboral, me di cuenta de que las personas que suelen ser un poco como mi padre a veces peyorativamente les dicen sapos, “sapo” es el  que ve que falta algo y lo trata de solucionar, sapo es el atento que es amable, que saluda, que te da los buenos días , el sapo siempre es de los primeros en llegar, sapo es el que corre una milla más, sapo es que denuncia el robo de tiempo, el que denuncia el robo de lo material, sapo es que llama a los vecinos cuando algo está mal en su vecindario, el sapo siempre se está preparando, el sapo participa en las actividades de la escuela de sus hijos, el sapo está en la brigada de incendios, en la brigada de salud,  el sapo no se cansa de hacer las cosas, sin esperar nada a cambio.

Como ven este término peyorativo, más bien describe a la persona que realmente hace diferencia y a veces esa persona no gusta a otros.

El sapo normalmente es el tomado en cuenta para el ascenso, termina siendo el jefe o dueño y pasando rápidamente por encima de los que en algún momento no visualizaron su excelente labor en el ecosistema.

Ser sapo es una especie de locura que genera muchas cosas buenas, ojalá la puedas contagiar.

Que agradecido estoy con mi padre cuando decía: “El mundo tiene necesidad de sapos”.

Víctor Vega

Deja un comentario