Hoy en día, los que estamos en el campo de la inserción laboral y la empleabilidad con frecuencia nos hacemos preguntas:
¿Qué habilidades se requieren para mantenerse con éxito en el mundo laboral? ¿Cuáles son aquellas que la revolución 4.0 requiere de las personas que están laborando actualmente y de las que ingresarán al mundo del trabajo?
Por supuesto que, en el bosque inmenso de las habilidades socioemocionales se da respuesta a esta pregunta.
Sin embargo, hay una en particular que yo quisiera resaltar y es la habilidad de adaptarse, “Be Water”, ser como el agua. El agua es uno de los elementos de la naturaleza que tiene más capacidad de adaptación, basta con que derrámenos un vaso de agua en el suelo y rápidamente encuentra los desniveles del piso y buscará por dónde salir.
Desde que nacemos, estamos inmersos en el cambio, es decir, el cambio es lo más natural en nosotros; sin embargo, nos acostumbramos a querer escuchar solo buenas noticias y no preparamos nuestra mente a ser resiliente ante las perdidas, aunque sean dolorosas, siempre traerán beneficios, por lo consiguiente ser consciente de que todo cambio es una de las bases de la adaptación.
La realidad nos hace eficientes
Es la realidad la que nos ayudará a entender el cambio, cuando tenemos creencias arraigadas, sobre todo limitantes, empezamos a culpar, saltan frases como “no debió de pasar así”, “si hubiera hecho un cambio”, en algunos hasta culpan a Dios con la frase, “Dios lo quiso así, fue su voluntad”.
Las creencias nos dan patrones de comportamiento y nuestro cerebro genera rutinas alrededor de ellas. Cuando algo se sale del patrón, el cerebro lo puede interpretar como algo negativo, cuando en realidad lo que ha sucedido es un cambio. Entender este cambio desde la realidad nos hará altamente eficientes.
“Cambia tus pensamientos y todo cambiará a tu alrededor”. Esta frase, que también es citada por San Pablo en la Biblia , tiene un sentido inmenso desde la neurociencia: pienso, siento, actúo. Son nuestros pensamientos los que inician los cambios, positiva o negativamente. No es de extrañar que iniciamos cambios personales y terminamos influenciando a los demás.
Si no te gusta el presente, revisa tu pasado, pero enfóquese en tu futuro. Siempre hemos estado en movimiento, el hoy es el resultado de tu pasado, pero el futuro tendrá otras respuestas. Dependerá de lo que estés haciendo hoy, es decir, cómo estés sintiendo y pensando hoy, será en lo que te convertirás mañana, este movimiento de cambio está en tus manos.
Habilidad de adaptación
Todo lo expuesto anteriormente solo lo hace posible la capacidad del cerebro de adaptarnos a los diferentes entornos, a esto es lo que llámanos neuro plasticidad cerebral, es la esa capacidad que tiene el cerebro de moldearnos, nosotros decidimos en qué dirección queremos ir.
Hoy tenemos un entorno altamente competitivo, vulnerable, incierto. Esto hace que nuestra capacidad de adaptación sea un elemento para considerar en nuestra formación, de ahí que las personas que desarrollen esta habilidad definitivamente tendrán mayores posibilidades en los nuevos entornos laborales.
Víctor Vega