Una de las trampas en que suele caer el líder es enfocarse en demasía en la efectividad y rendimientos de los procesos.
A veces, este enfoque hace perder de la vista estratégica la visión de creatividad, que es absolutamente necesaria para la continuidad de la organización en términos de permanencia con éxito en el mercado.
La visión de enfoque en la efectividad supone en muchos casos una visión Taylorina, de división del trabajo, donde el ser humano no tiene el papel principal en la organización y por lo tanto riñe el enfoque con la visión creativa.
Cuando hablamos de creatividad estamos pensando en el factor humano, mediante la delegación de las diferentes responsabilidades en la organización.
Delegar es la sesión temporal o definitiva de una o varias funciones que son propias al líder; sin embargo, delegar no supone de ninguna manera desentenderse de la evolución de los procesos.
Confianza en el equipo
Delegar si es una cuestión de confianza en la formación y capacidad de los otros y para que se dé, el líder debe procurar procesos de creación de talento humano en la organización con características creativas.
La creatividad en la organización se manifiesta de muchas maneras y en diferentes áreas de la empresa, es aquí donde la habilidad del líder se manifiesta sobre todo delegando a las personas y formulando procesos más autónomos.
Cabe entonces preguntar ¿Por qué no delegamos o por qué el líder no se atreve a delegar? Esta pregunta tiene múltiples respuestas, en muchos casos es un asunto de miedo, miedo a perder autoridad, miedo a que no se haga con la calidad que el líder piensa que Él lo hace. Cualquiera que sea la razón cada organización tendrá el tamaño que tenga su líder, de la importancia de crecer y hacer crecer a las personas en un ambiente de confianza donde se estimule la creatividad.
Víctor Vega