El aprendizaje vicario y su impacto en el liderazgo

Aprendizaje vicario

Tal vez usted se ha preguntado ¿Por qué sentimos que nos reciben de manera diferente en distintos lugares? ¿Qué hace que, en algunos sitios existan prácticas de amabilidad, de eficiencia en los servicios y procesos y en otros no? El origen puede estar en el aprendizaje vicario de las personas que ahí trabajan.

El aprendizaje vicario es un término que se empezó a usar a mediados del siglo XX, ocurre cuando observamos el comportamiento de otros individuos y aprendemos de ese comportamiento, por eso el niño aprenderá de su madre y su padre con solo observar cómo actúan.

De ahí la importancia de que las personas en puestos de liderazgo o con algún grado de influencia deban constantemente estar observando su manera de actuar, esto puede estar influyendo, en cómo se comporta la organización, para bien y para mal.

Observar e imitar

Un líder que es respetuoso, amable, inspirador, posiblemente con poco esfuerzo haga que su organización se comporte de la misma manera. Esto porque su manera de actuar rápidamente es aprendida por las personas que dirige.

Este tipo de aprendizaje es una forma de auto – educación. Ocurre en nosotros de manera inconsciente, simplemente adquirimos el hábito o la manera de actuar casi sin darnos cuenta.

En términos de la neurociencia aplicada, también se responsabiliza las neuronas espejo del aprendizaje vicario (en otro artículo nos refiramos a ellas). Se ha observado como un grupo de neuronas se activan cuando se observan las acciones de otros. Estas neuronas, entre otras cosas, nos ayudan a ser empáticos, a bostezar cuando otro bosteza, a que nos den ganas de orinar si alguno del grupo decide hacerlo.

Lo cierto del caso es que, hoy día, la ciencia humana cada vez nos acerca y nos da elementos para tener en cuenta a la hora de ejercer nuestro liderazgo, de tal manera que lo que podemos estar viendo en cuanto a cultura organizacional, puede perfectamente tener su origen el comportamiento de los líderes, en lo bueno y en lo no tan bueno.

De ahí la invitación a estar constantemente sometiendo a revisión nuestra manera de pensar, ya que esta nos llevara a sentir y, posteriormente, a actuar. Lo que vemos a nuestro alrededor lo bueno y lo mejorable, puede estar en nuestras manos.

V. Vega

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