Instituto Técnico Progresivo: “Somos embajadores de los jóvenes”

Instituto Técnico Progresivo

El Instituto Técnico Progresivo genera alianzas con organizaciones públicas y privadas para hacer posible la inserción laboral de personas sin experiencia.

En Costa Rica, el desempleo afecta principalmente a los jóvenes. A setiembre del 2021, el 62 % de la población desempleada tenía entre 15 y 34 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INEC. Esta realidad no es nueva y, en parte, inspiró la creación del Instituto Técnico Progresivo, ITP.

De acuerdo con Víctor Vega, fundador del ITP, su visión al iniciar este proyecto era la de facilitar la vinculación con el trabajo de jóvenes sin experiencia laboral, de clases sociales media y baja, de la Gran Área Metropolita.

“Cuando se es joven, las personas requerimos apoyo en el campo laboral. No se trata de conseguirles un trabajo, básicamente, es que cuando las personas buscan su primer empleo la falta de experiencia se convierte en una barrera. Adicionalmente, las oportunidades de trabajo para los jóvenes están muy polarizadas, por ejemplo, quienes hablan inglés pueden conseguir un empleo rápidamente”, comentó Vega.

Frente a esta situación, el Instituto Técnico Progresivo, ITP, se enfoca es esa población que no tiene experiencia laboral, no es bilingüe y no tiene oficio, lo que hace más difícil su vinculación laboral.

Alianzas que permiten superar barreras

El Instituto Técnico Progresivo genera alianzas con distintas organizaciones. Una de ellas es con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, a través del sistema de becas Empléate. Esto le ha abierto la puerta a muchas personas que no pueden pagar los cursos y que necesitan otros apoyos para estudiar, por ejemplo, el cuido de niños.

Las alianzas no acaban ahí, se suman empresas privadas. Para Vega, “el ITP es embajador de los jóvenes”, porque busca cómo representarlos ante organizaciones privadas y hacer que se unan al proyecto permitiendo a los jóvenes realizar pasantías al concluir los cursos y, de esta manera, superar la falta de experiencia laboral.

“La estrategia es capacitar en empleos que sean de alta demanda, por ejemplo, en inglés, tecnología y sectores en crecimiento como el financiero”, explicó.

Asimismo, insta a las empresas a tener más sensibilidad social respecto al empleo juvenil. “Tener jóvenes entrenados reduce el ausentismo, la curva de aprendizaje, costos por mala calidad y ayuda mucho a reducir los costos por seguridad”, indicó. Los costos por seguridad son ocultos y se relacionan con el deterioro de la sociedad; por eso, aportar empleos es una inversión social, explicó.

ITP, programas centrados en la persona

De acuerdo con Vega, el Instituto Técnico Progresivo ha creado sus programas centrados en la persona. “Eso significa que los profesores asumen como su mayor responsabilidad el ser puente para que el estudiante adquiera habilidades y conocimientos; pero, también que se entregue al estudiante la responsabilidad de su aprendizaje y su vinculación laboral. Entender que cada estudiante tiene una individualidad, esforzase por conectar con él y darle el respeto”, dijo.

Para lograr los mayores beneficios para los estudiantes, en ITP se analiza la cultura organizacional de las empresas aliadas y durante el tiempo de estudio se trabaja con los estudiantes en la desvinculación de ciertas prácticas y creencias limitantes, y se simulan experiencias que tendrán en la empresa.

Además, los profesores son personas altamente capacitadas, con experiencia laboral, con capacidad de investigar y adaptarse a las nuevas corrientes laborales y con sensibilidad social que les permita generar empatía con la población estudiantil.

Por otra parte, si bien la mayor parte de los alumnos son becados, ITP cuenta con programas de apoyo para los estudiantes. Por ejemplo, ayudas con el pago del servicio de internet, se les ofrecen bebidas gratis en las sesiones presenciales y se analiza la posibilidad de un programa de alimentación.

En cuanto al desarrollo de habilidades socioemocionales, se trabajan temas adicionales a las habilidades para el trabajo, como la escuela para padres, porque muchos de sus estudiantes tienen hijos.

El beneficio para las empresas

De acuerdo con Vega, las empresas que se unen al proyecto tienen la ventaja de que el programa prepara a los estudiantes según las necesidades de la empresa.

“Este es un valor agregado, diseñamos un programa de trabajo ad hoc, ajustado a las necesidades de la empresa. Cada organización tiene su propia filosofía de trabajo y el programa se diseña en conjunto con ellos. Incluso tomamos en cuenta sus valores y la interpretación que hacen de ellos”, comentó.

Destacó también que, los programas en ITP tienen un alto nivel de exigencia y que se aportan elementos para mejorar la posibilidad de los estudiantes de insertarse laboralmente. “Queremos que ellos se conviertan en trabajadores que hagan la diferencia, queremos que sean personas que entreguen respeto”, dijo.

Esta filosofía de ITP y la sensibilidad hacia el empleo juvenil nació de la propia experiencia de Víctor Vega. “Yo sé lo que es ser joven y tener la necesidad de un trabajo. Soy producto de un buen sistema social, que me permitió educarme; pero, también del apoyo que recibí de gente que creyó en mí y me dio la oportunidad. Para nosotros, los estudiantes no son un número, nosotros vemos el potencial de cada uno”, afirmó.

M. Monterrosa S.

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